Skip to content

Cómo elegir el mejor seguro para tu empresa

Elegir un seguro para tu empresa no va de “contratar algo y listo”. Va de proteger la continuidad del negocio cuando ocurre lo que nadie quiere: un error profesional que deriva en reclamación, un robo, un incendio, un ciberataque, un impago relevante o un siniestro que paraliza la actividad. Y cuando llega ese momento, lo que importa no es “tener póliza”, sino tener la póliza adecuada.

En esta guía te explico cómo elegir seguro para tu empresa con criterio (sin pagar de más) y con una metodología que sirve tanto para pymes de servicios como para industria, comercio o logística. Si al terminar quieres ir al grano, puedes solicitar presupuesto y comparar propuestas en un solo paso con Asap Risk.

1. Empieza por un mapa de riesgos y no por el precio

El error más común es pedir “un seguro de empresa” como si fuera un producto único. En realidad, el punto de partida debería ser un mapa de riesgos: qué puede pasar, cuánto costaría y qué parte quieres transferir a un seguro.

Riesgos que casi todas las empresas comparten

  • Responsabilidad civil: daños a terceros (personales, materiales o económicos) por tu actividad.
  • Daños materiales: local, nave, maquinaria, stock, equipos.
  • Interrupción de negocio: pérdidas por parar la actividad tras un siniestro.
  • Riesgo digital: phishing, ransomware, fuga de datos, caída de sistemas.
  • Riesgos financieros: impagos o incumplimientos en contratos.

Con este mapa en la mano, el precio deja de ser el filtro principal y pasa a serlo la relación cobertura–exposición real.

2. Define las pólizas imprescindibles según tu actividad

No todas las empresas necesitan lo mismo. Pero sí hay un “núcleo duro” de coberturas que suele marcar la diferencia cuando llegan problemas.

Seguro de responsabilidad civil

Si tu empresa presta servicios, fabrica, instala, repara, distribuye o atiende público, la responsabilidad civil suele ser la base. La clave no es solo “tener RC”, sino ajustar límites, ámbito, subcoberturas y actividades declaradas. Seguro de responsabilidad civil.

Ciberseguro

Ya no es “para grandes”. Un incidente digital puede suponer parón, gasto forense, recuperación, notificaciones y daño reputacional. Aun teniendo medidas internas, el seguro es una capa de gestión del impacto. Seguro de cyber. Como apoyo, puedes complementar con políticas y checklists de INCIBE orientadas a pymes.

Crédito y caución

Si vendes a crédito, trabajas con clientes con plazos largos o dependes de pocos grandes pagadores, aquí suele estar el “riesgo silencioso”. Seguro de crédito y caución.

Transporte y mercancías

Si tu empresa mueve mercancía (propia o de terceros), el “cuándo y cómo” del transporte importa: terrestre, marítimo o aéreo; nacional/internacional; tipo de mercancía y condiciones de carga/descarga. Seguro de transporte y mercancías.

D&O para directivos

Si hay administradores, gerencia o dirección con capacidad de decisión, la póliza de D&O puede ser clave para proteger el patrimonio personal ante reclamaciones por gestión. Seguro D&O.

Tip rápido: si no sabes por dónde empezar, usa la página “Seguros para empresas” como hub y enlaza desde ahí a cada necesidad.

3. Límite, franquicia y exclusiones: el trío que decide si estás cubierto

Aquí es donde se separa una póliza “barata” de una póliza “útil”.

Lo que debes revisar sí o sí

  • Límites y sublímites: que el límite no sea alto “en general” pero bajo en lo importante (por ejemplo, en ciber o RC).
  • Franquicia: lo que asumes tú en cada siniestro. No es mala por sí misma, pero debe encajar con tu caja.
  • Exclusiones: lo que nunca cubre. Léelas pensando en casos reales (clientes, empleados, proveedores, IT, transporte, etc.).
  • Ámbito geográfico: ¿solo España? ¿UE? ¿internacional?
  • Definición de actividad: si tu actividad real no coincide con lo declarado, tendrás problemas.

Si quieres una referencia legal general sobre el contrato de seguro en España, la Ley de Contrato de Seguro es el marco base.

4. Los 7 errores más caros al elegir el seguro para tu empresa

1. Contratar por precio sin medir exposición.

2. No actualizar la póliza cuando cambian facturación, plantilla, servicios o mercados.

3. Declarar actividades “por encima” o “por debajo” de lo real.

4. Límites insuficientes en RC o ciber “porque nunca pasa nada”.

5. Confiar en que “ya lo cubre el seguro del cliente/proveedor” sin verlo por escrito.

6. No definir quién comunica siniestros y cómo (plazos y documentación).

7. Tener varias pólizas que se pisan y crear huecos por solapamiento o exclusiones cruzadas.

5. Checklist rápida para decidir bien y pedir presupuesto con seguridad

Antes de solicitar presupuesto, responde esto (en 10 minutos):

  • ¿Qué tres riesgos podrían parar tu negocio mañana?
  • ¿Tu empresa trata datos personales o depende de sistemas digitales?
  • ¿Tienes contratos que exigen coberturas específicas (RC, transportes, caución, etc.)?
  • ¿Cuál sería el coste de parar 7 días?
  • ¿Qué parte puedes asumir con franquicia sin ahogarte?
  • ¿Tu actividad ha cambiado en los últimos 12 meses?

Si te faltan respuestas, no pasa nada: ahí es donde tiene sentido un estudio previo para ajustar coberturas sin inflar la prima.

Solicitar presupuesto

6. Cómo elegir más rápido sin equivocarte: asesoramiento y comparación real

Cuando una empresa pide “un seguro”, normalmente pide tres cosas sin decirlo:

  1. Claridad: entender qué compra y por qué.
  2. Comparación: ver alternativas sin perder días hablando con 5 compañías.
  3. Acompañamiento: que alguien responda cuando hay un siniestro, no solo cuando se firma.

Un bróker/correduría puede ayudarte a analizar tu caso, comparar opciones y proponer solo lo que encaja con tu operativa. Y si quieres comprobar que un mediador está correctamente registrado, puedes consultarlo en el registro oficial de Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

Solicita presupuesto y te enviamos una propuesta ajustada a tu empresa

Preguntas frecuentes sobre elegir seguro para tu empresa

¿Qué seguro es obligatorio para una empresa?

Depende de la actividad. Muchas obligaciones vienen por normativa sectorial, licencias o contratos. Lo recomendable es revisar actividad, riesgos y exigencias contractuales antes de decidir.

¿Cada cuánto debo revisar mis pólizas?

Como mínimo una vez al año, y siempre que haya cambios en facturación, plantilla, instalaciones, servicios, mercados o tecnología.

¿Puedo “unificar” seguros y pagar menos?

A veces sí, si la unificación mejora la coherencia y reduce duplicidades. Pero cuidado: lo importante no es unificar, sino evitar huecos y exclusiones.

Volver arriba